“No hay que desanimarse: cinco rusos han removido al mundo. Nosotros somos veinte que podemos remover la América Latina” (Carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, 17 de octubre de 1926).

miércoles, 2 de junio de 2010

Por la Bicameralidad

Hasta el Comercio la apoya. Suena a victoria aprista...

Editorial: Bicameralidad, partidos y reformas pendientes

Miércoles 02 de junio de 2010 - 07:18 am
¿Será esta vez la vencida? Nuevamente el Congreso ha puesto en agenda la posibilidad del retorno al sistema bicameral, que, por lamentables desencuentros políticos, ha sido frustrada varias veces.

Se trata de una iniciativa trascendental, que debe ser complementada con otras reformas pendientes, como la renovación por mitades y el voto facultativo, para mejorar la calidad de la producción legislativa y fortalecer la representatividad y la institucionalidad democrática.

El tema es polémico y arduo, sobre todo por el desprestigio del actual Congreso, pero tienen que redoblarse esfuerzos para lograr consensos orientados a debatirlo responsablemente y aprobarlo, lo que pone a prueba la responsabilidad de las bancadas y los partidos políticos.

El Senado, como lo demuestra la doctrina y la tradición democrática del Perú y de otros países, es una cámara reflexiva y de mayor nivel para debatir asuntos públicos. A propósito, es positivamente llamativo que, en la encuesta de Ipsos Apoyo de octubre pasado, un 54% de ciudadanos expresó estar de acuerdo con restaurar el Senado, desencantado del quehacer congresal actual: el número de proyectos aprobados es proporcionalmente contrario a su calidad, como lo demuestra el hecho de que un buen porcentaje haya sido observado por el Ejecutivo.

Ahora bien, la bicameralidad podría implicar un incremento de congresistas, pues el Senado sería elegido por distrito nacional. Por lo mismo, debe evaluarse detenidamente el nuevo sistema de representación. Además, siendo el tema del gasto y el dispendio sumamente sensible para la población, por los escándalos protagonizados por algunos de sus miembros, tiene que cuidarse que esta reforma sea acompañada por una reingeniería del gasto congresal. Ello para no incrementar los presupuestos ya rebasados por la cámara única que propició el fujimorismo supuestamente para evitar el dispendio.

Paralelamente, dentro del nuevo engranaje y dinamismo congresal, la renovación por mitades garantizaría una rotación a mitad de gobierno, y daría más oportunidad a los ciudadanos de elegir, fiscalizar y evaluar la labor de sus representantes.

Sin embargo, para que todo esto funcione bien se necesita una reingeniería de los propios partidos políticos, que deben democratizarse internamente para elegir mejor a los candidatos que llevarán al Congreso, fuera de cualquier sesgo caudillista o personalista, condición indispensable para instaurar el voto facultativo. Solo así se evitará el ingreso al Parlamento de personajes impresentables y vergonzantes que son elegidos por el efecto arrastre de cada lista.

Creemos, como lo subrayamos en nuestra Agenda de Gobierno, que estas reformas permitirán al Congreso “recuperar su prestigio como foro de representación ciudadana e institución al servicio del país”. Este poder del Estado tiene ahora una oportunidad de reivindicarse con el país. De lo que se trata, finalmente, es de devolver coherencia y reflexión al debate legislativo, así como de asegurar la gobernabilidad y mejorar la calidad de nuestro sistema político obsoleto, ineficiente y a veces de espaldas al interés ciudadano.

1 comentario:

  1. Hola c. Luis: Efectivamente, al margen de la cantidad de planchacamisas, contrataamantes, mataperros, pinochas, lavapies, asesoras-empleadas domésticas, viajeros compulsivos, comepollos, etc. que abundarían sino se establecen parámetros para mejorar nuestro congreso (reformulación de ley para acceder a una curul), es inobjetable la necesidad de volver al sistema bicameral. El Congreso ya no debe estar delegando parte de sus funciones al ejecutivo, simplemente para acelerar los dispositivos legales, es preciso que que el Congreso cumpla sus funciones en toda su dimensión.
    De otro lado, como bien lo explicas, es necesaria y urgente la democratización de los partidos políticos. Debe existir mayor celo por parte de la ONPE, durante los procesos electorales internos de los partidos políticos, acción que permitirá renovar ostensiblemente los cuadros políticos en cada región y en cada uno de los partidos, contrarrestando la elección de las "vacas sagradas" que nunca dejan que las nuevas generaciones conduzcan los destinos de sus organizaciones políticas.
    Fraternalmente,
    Manuel Salvador Cama Sotelo

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